El gobierno de México en días pasados dio a conocer que en las últimas siete décadas, se redujo la pobreza, sin embargo, este avance no se ha traducido en un aumento proporcional de la movilidad social de la población. De acuerdo con el estudio “75 años de pobreza en México: lecciones y retos para la movilidad social”, la proporción de personas en situación de pobreza cayó del 90 por ciento en 1950 al 35.4 por ciento en 2024.
Se detalla que las entidades con menor pobreza han reducido sus niveles de pobreza de manera importante son Baja California (14.2 por ciento) de población en pobreza, Baja California Sur (14.8 por ciento), Nuevo León (17.9 por ciento). Mientras que el estado de Querétaro, tiene un 21.1 por ciento de su gente en pobreza al 2024; que le ubica en el sexto sitio nacional.
Mientras que Chiapas (70 por ciento) y Guerrero (69.8 por ciento) no han podido reducir la pobreza al mismo ritmo. En el sur la probabilidad de escapar de la pobreza es 3 veces menor que en el norte del país.
En materia de población en pobreza extrema al 2024; la entidad con menor gente en dicha situación es Baja California con 1.1 por ciento de sus habitantes; el estado de Querétaro tiene un 3.8 por ciento; que le coloca en el sitio séptimo del país. El último sitio es Chiapas con un 35.3 por ciento.
El análisis, elaborado por el Observatorio Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), destaca que esta reducción no es obra de un solo periodo, sino que se concentró en tres etapas clave donde se combinaron condiciones económicas favorables con decisiones de política pública. En 1956-1984, con crecimiento con expansión social; 1996-2006, por estabilidad, reformas y programas con énfasis en los grupos de mayor pobreza; 2014-2024, mejora en ingresos laborales y expansión de programas sociales.
Más allá del debate coyuntural, el CEEY advierte que cuando se publican las cifras de pobreza en el país, se genera un debate público que suele adquirir un carácter político. “Mientras algunas voces destacan los avances, otras cuestionan los resultados o enfatizan los retrocesos. Este tipo de discusión, centrada en la coyuntura, tiende a dejar de lado el análisis de fondo y la posibilidad de aprender a partir de la experiencia acumulada en el país”, dijo Gonzalo Hernández Licona, director del Observatorio Social CEEY.
Respecto a la disminución de la pobreza en el periodo 1956-1984, en el análisis se expone que la reducción se debió a un crecimiento económico alto, estable y relativamente incluyente. Adicionalmente, la estabilidad macroeconómica, acompañada de una inflación baja, disciplina fiscal y expansión de la inversión pública permitió un aumento sostenido del ingreso por habitante y generó mejoras en el bienestar.
Para el periodo 1996-2006, México generó estabilidad macroeconómica, control de la inflación y crecimiento económico sostenido. “En dicho periodo destacan reformas institucionales y programas de política social innovadores, como las transferencias condicionadas, que lograron mejorar diversos indicadores de salud, educación y pobreza extrema”, expuso.
En tanto, de 2014 a-2024, a pesar de un crecimiento económico bajo, este periodo estuvo marcado por una mejora en ingresos laborales, recuperación del empleo y cambios en la regulación laboral, así como expansión del gasto social en programas de cobertura amplia.
Sin embargo, el director de CEEY detalló que los datos revelan que hay limitaciones estructurales que no se han traducido en un aumento significativo de la movilidad social. “Esto refleja que el origen socioeconómico sigue siendo un determinante centran del destino de las personas. La desigualdad de oportunidades persiste y limita el impacto de las políticas públicas en el largo plazo”.
Además, se puntualiza que el crecimiento económico en México ha sido insuficiente y volátil, lo que restringe la capacidad de generar empleos de calidad y sostener reducciones continuas de la pobreza. De manera paralela, la inversión pública y privada, así como la productividad, se mantienen por debajo de lo necesario, lo que limita el desarrollo de capacidades productivas y el acceso a oportunidades.
Para lograr una reducción sostenida y fomentar la movilidad social, el CEEY propone seis acciones estratégicas: Adoptar mejores prácticas de gobiernos pasados; impulsar la movilidad social; invertir en el capital humano; trabajo constante contra la pobreza extrema; establecer un Sistema Nacional de Cuidados y ampliar la base tributaria nacional.
