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Un 94% de consumidores en México admite haber adquirido algún producto pirata

El comercio informal en México representa un fenómeno económico y social complejo que impacta en la percepción del entorno, de la legalidad y en los hábitos de consumo. Para profundizar en este y otros hábitos de compra, el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México realizó el estudio: “Pulso de los mercados informales: consumo y demanda en el comercio no regulado”, en el que se exploran las dinámicas de compra, la postura de la población ante los productos informales y los retos ante la penetración de productos de grandes exportadores globales, una dinámica vinculada a la globalización y a las actuales cadenas de suministro internacionales.
Percepción del comercio informal
La presencia del comercio informal es parte del paisaje cotidiano y se concentra principalmente en puntos de alta afluencia: 83 % de la ciudadanía lo identifica en tianguis o mercados sobre ruedas, 80 % en salidas del metro o paraderos de autobús, 55 % en calles principales y 53 % en plazas públicas.
Respecto a su impacto en el entorno, las opiniones son mayoritariamente críticas: 89 % de los encuestados considera que el comercio informal obstaculiza el libre tránsito, mientras que el 85 % opina que genera suciedad y basura. Asimismo, 81 % señala que esta actividad favorece prácticas de corrupción con las autoridades. Sin embargo, existe una dualidad en la percepción, puesto que el 80 % coincide en que representa una alternativa accesible de consumo y el 53 % reconoce que este comercio ofrece productos de calidad. Incluso, el 92 % coincide en que el comercio informal tiene la capacidad de reaccionar rápidamente a las tendencias para llevar a sus puestos productos novedosos.

Hábitos de consumo y brecha generacional

El consumo en la informalidad es una práctica extendida: 94 % de los encuestados afirma haber adquirido algún producto en el comercio informal durante los últimos tres meses. Entre los artículos más comprados destacan dulces y bebidas (45 %), ropa y calzado (32 %), seguidos por electrónica (30 %) y alimentos empacados (29 %).
El estudio revela una marcada diferencia generacional en la intensidad de compra: por cada 10 productos que adquieren los adultos mayores (55 años o más), los jóvenes de 18 a 24 años adquieren 14 productos. Además, la percepción de calidad varía significativamente según la edad: mientras que el 42 % de los jóvenes de 18 a 34 años tiene una opinión favorable sobre estas mercancías, esta cifra cae a 29 % en el grupo de mayores de 55 años. En términos generales, el 40 % de la población reporta haber tenido algún problema con un producto adquirido en el mercado informal.

El mercado de la piratería y la procedencia ilícita

La ambigüedad rodea la compra de productos no originales: el 54 % de la población encuestada declara que “tal vez” ha comprado mercancía pirata o réplicas sin estar seguro, mientras que el 29 % admite haberlo hecho conscientemente y solo el 17 % afirma nunca haber adquirido este tipo de productos. El factor económico es la principal motivación, ya que el 60 % de los encuestados menciona elegir estos artículos por su precio significativamente menor, mientras que el 25 % prioriza el gusto por el diseño sin reparar en la autenticidad de la marca.
Existe también una sospecha constante sobre el origen de los productos: 78 % opina que, al encontrar un artículo de marca original a un precio muy bajo en la informalidad, es probable que se trate de mercancía robada. En este sentido, un 40 % ha observado la venta de celulares presuntamente robados cerca de su domicilio, práctica que también se extiende a ropa (25 %), artículos de higiene (20 %) y juguetes (15 %).

Productos provenientes de China

La inclusión de un apartado específico sobre productos de origen chino en este estudio responde al papel preponderante de China como el principal exportador de manufacturas a nivel mundial y a su innegable relevancia en las cadenas de suministro globales. Dado que el país asiático se ha consolidado como el segundo socio comercial de México, este análisis busca documentar cómo la creciente disponibilidad de sus productos ha dado un giro a las dinámicas de consumo local.
De acuerdo con los hallazgos de la encuesta, más allá de los canales de distribución, la ciudadanía distingue un fenómeno de mercado a gran escala: la llegada de mercancías provenientes de China es evidente para los participantes en el estudio: 75 % ha percibido la presencia de productos provenientes de este país en su lugar de residencia. Este cambio se reporta como evidente en la reconfiguración comercial, pues el 53 % observa nuevos negocios dedicados exclusivamente a estos artículos y el 26 % señala que establecimientos que antes vendían productos mexicanos ahora ofrecen mercancía de origen chino.
Un 87 % cree que este fenómeno está afectando directamente a los productores nacionales. Aunque 60 % de los encuestados afirma estar dispuesto a pagar más por apoyar a los productores mexicanos, 40 % sí preferiría apoyarlos, pero terminará comprando el producto más accesible, incluso si no es de origen nacional.

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