Efecto Qro
México

La deuda ambiental de Pemex supera los 532 mil millones de dólares

Para remediar los impactos ambientales ocasionados por Pemex durante toda su operación se requerirían más de 532 mil millones de dólares. Tan sólo para remediar los pasivos ambientales de la empresa y desmantelar su infraestructura se necesitarían 350 mil millones de dólares; mientras que, para compensar la afectación climática ocasionada por las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera se tendrían que invertir otros 192 mil millones de dólares, detalla el informe La deuda ambiental de Pemex.
El documento elaborado por la doctora Diana Papoulias y presentado en un seminario en línea en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, refiere que las afectaciones ambientales de la industria petrolera son mucho mayores a los beneficios económicos y “parece que nos hemos acostumbrado a ello”. Añadió que, la remediación de los daños ocasionados al ambiente por la petrolera son muy complejos, costosos y se tienen que abordar de forma integral con enfoque de paisaje, no punto por punto de afectación.
El informe destaca que Petróleos Mexicanos tiene pendiente de remediar más de mil 385 hectáreas impactadas por derrames y procesos de su propia operación reportados en su Inventario de zonas afectadas, para esto se requiere una inversión de más de 11 mil millones de pesos para su saneamiento. Así como la remediación de 40 presas de deposición de residuos de sus distintos procesos de extracción y refinación que implican una inversión de otros 3 mil 500 millones de pesos.

El documento plantea que el costo tan alto para remediar 40 presas, comparado a las mil 385 hectáreas de terreno, refleja la dificultad en el proceso de remediación de estos sitios.
La actividad petrolera en México ha generado contaminación significativa en suelos, cuerpos de agua, sedimentos y ecosistemas marinos. Los principales contaminantes vertidos por la industria de los hidrocarburos incluyen petróleo crudo, metales pesados, compuestos radiactivos, sólidos en suspensión y compuestos orgánicos.
Estos contaminantes vertidos por derrames y por la operación de la industria afectan sedimentos, biota marina, lagunas costeras, ríos y acuíferos, con presencia de metales en sedimentos y daños en especies acuáticas. “La presencia de hidrocarburos en peces y sedimentos -resalta el informe-, provoca afectaciones a la biodiversidad y riesgos para la salud humana”, subrayó la especialista.
Diana Papoulias remarcó que “la contaminación por hidrocarburos en México tiene dos razones principales: la primera es la escala masiva de explotación, y la segunda, es una supervisión ambiental sumamente laxa”. Por lo que, dijo, “se deben fortalecer significativamente la normatividad y legislación para mitigar y remediar los impactos que ocasiona la industria de los hidrocarburos en México”.

La perforación de pozos petroleros en México comenzó a principios de 1900; y hoy en día se estima que hay más de 29 mil pozos petroleros distribuidos en 22 de los 32 estados del país. De estos, solo unos 7 mil están activos, un 25% del total.
El documento indica que la mayoría de los pozos y las instalaciones de apoyo industrial se ubican en la zona oriental del país, bordeando el Golfo de México en los estados de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz y Tabasco.
Adicionalmente, Pemex cuenta con 6 mil 777 ductos que son utilizados para el transporte de hidrocarburos. Su longitud es de 68 mil 843.15 kilómetros, equivalente a la distancia de 1.7 vueltas a la Tierra. El 94% de ellos son terrestres, mientras que 3 mil 973.8 km están en el Golfo de México, frente a los estados de Campeche, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz; y 21.5 km están en el Océano Pacífico frente a Baja California.
Uno de los principales factores negativos de la industrialización del petróleo es que es imposible la explotación y procesamiento de crudo sin generar contaminantes. Por esta razón, para reducir, mitigar y remediar los daños ambientales provocados por esta industria extractiva, se requiere poder entender claramente la fuente real de los contaminantes, su composición química, la cantidad derramada y su distribución y destino en el medio ambiente, pero esto no ocurre en el país, porque el acceso a la información es muy complicado y la calidad de los datos es deficiente y contradictoria entre distintas dependencias, como lo que reporta Pemex y la Semarnat.

Los registros de sitios contaminados debido a derrames, fugas, accidentes o vertimientos históricos de aguas congénitas, desechos sólidos u otros materiales asociados a la exploración y producción de hidrocarburos no es de fácil acceso en el caso de Pemex.
Durante los últimos 20 años, los derrames y fugas en todo México parecen haber disminuido de un máximo de mil 518 eventos en el año 2000, a alrededor de 100 eventos por año entre 2009 y 2011. Sin embargo, los derrames reportados por Pemex entre 2018 y 2021 superan los mil eventos por año, un enorme repunte.
Además de estos incidentes operativos, señala el informe que en las estadísticas de la paraestatal no hay reportes acerca de cuántos de los actos vandálicos, generalmente por robo de combustible, desembocan en fugas y derrames de petróleo al ambiente.
El área contaminada como resultado del número total anual de incidentes reportados por la empresa, generalmente sigue la tendencia en la ocurrencia de los derrames. Es decir, Pemex reporta un inventario de sitios contaminados por año, el cual representa el área contaminada total menos el área remediada durante este año.

De acuerdo con datos de la petrolera, la superficie contaminada por derrames de hidrocarburo de la paraestatal rebasó las 3 mil hectáreas impactadas en el año 2000, cuando se registraron más de mil 500 derrames, y los años subsecuentes se redujo hasta un mínimo de 500 ha dañadas en 2007, cuando se registraron alrededor de 300 derrames.
El documento plantea que la precisión sobre el área contaminada reportada por Pemexes cuestionable, dado que hay datos de otras entidades distintas a la petrolera que han reportado más de 7 mil 200 hectáreas contaminadas solo en Tabasco. Mientras que la base de datos de Semarnat también reporta una superficie impactada bastante menor que la que hay en los reportes propios de Pemex. Esto sugiere que no hay consistencia en la notificación a la Secretaría de Medio Ambiente de todos los derrames relacionados con la petrolera.
Ambas bases de datos (la de Pemex y Semarnat) combinan información de contaminación histórica con eventos actuales, lo que dificulta separar cuándo ocurrieron los eventos. Curiosamente, Pemex separa las presas como un tipo específico de sitio contaminado y proporciona un inventario anual de la cantidad de éstas que quedan por remediar.
Pemex indica que hay 40 presas en todo el país pendientes de remediación, y los datos de Semarnat indican que son 166 las presas en espera de remediación. De ese tamaño son las contradicciones, resalta Diana Papoulias, que ha colaborado con comunidades indígenas del noreste de Perú desde el 2014 en su búsqueda de la remediación de cientos de derrames de petróleo que contaminan su territorio.
Con su experiencia en el territorio apunta que “parece que nos hemos acostumbrado a asumir que los impactos ambientales sean mayores que los beneficios económicos de la industria de los hidrocarburos, pero es porque no sabemos en realidad cual es el costo de ese daño ambiental”.
Contaminación petrolera y opacidad

El reciente derrame de hidrocarburo registrado en el Golfo de México en febrero, que inicialmente fue ocultado por Pemex y que, ante la evidencia presentada por organizaciones, investigadores y las comunidades afectadas, derivó en el despido de personal de la empresa petrolera, es uno de los tantos casos que se registran cada año en el país y que dañan significativamente los ecosistemas, la salud y los medios de vida de las comunidades.
Nacy Lizett Ochoa, lideresa comunitaria y pescadora de cuarta generación, originaria de la comunidad de Las Barrancas, en el municipio de Alvarado, dentro de la zona costera de Veracruz, lamenta que Pemex no se haya hecho responsable de los daños ocasionados a las familias de pescadores de su comunidad y de toda la franja costera impactada por el derrame de crudo.
En su intervención durante la presentación del Informe sobre la deuda ambiental de Pemex, señaló que muchas familias de pescadores perdieron sus artes de pesca y redes porque se mancharon de hidrocarburo, y se requiere una fuerte inversión de recursos para reponerlas.
“La mayoría de las familias no cuenta con ese dinero. Los pescadores van formando su patrimonio y se hacen de sus instrumentos de trabajo con el paso de los años y enormes esfuerzos de ahora y de un día para otro los pierden por un derrame petrolero”, lamentó.

Nancy también es presidenta de la Cooperativa Barranqueña del Golfo y lidera el colectivo de mujeres “Las Bonitas”, una iniciativa que impulsa la organización comunitaria, la autonomía económica de las mujeres y la valorización de los saberes tradicionales vinculados a la pesca y cuestionó porque no se regula de mejor forma a una industria que ha generado tantos impactos al ambiente y a la salud.
Al respecto, organizaciones como LINGO y Engenera, llamaron a la modificación de las reglas del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, a fin de que los ingresos provenientes por la venta de hidrocarburos, sean destinados a actividades de remediación que permitan atender desastres y accidentes provocados por la industria de los hidrocarburos. Actualmente siguen sin remediación al menos 300 sitios contaminados en todo el país.

Posts relacionados

Llegó desde Turquía un cachorro de 3 meses para sustituir a Proteo, el perro rescatista

Redacción Efecto Qro

Marcelo Ebrard responde a Noroña: me quedo en Morena, no es el PRI de los 80

Alheli Lara

El alto costo de ser alcalde

Xavo Esquivel