Con la llegada del Día de Muertos, las panaderías se llenan de uno de los alimentos más representativos de la gastronomía mexicana: el pan de muerto. Ya sea acompañado de chocolate caliente, café o simplemente como parte de una reunión familiar, disfrutarlo es una tradición que no tendría por qué convertirse en motivo de preocupación por el peso o las calorías.
Aunque durante años se ha promovido la idea de que ciertos alimentos deben compensarse con ejercicio, actualmente se reconoce la importancia de fomentar hábitos sostenibles, en los que la alimentación, la actividad física y el bienestar emocional mantengan una relación equilibrada.
Bajo esta filosofía, U Can, marca mexicana de artículos deportivos, propone aprovechar esta temporada para recordar que comer algo que disfrutamos no significa descuidar nuestra salud, y que hacer ejercicio no debería ser una forma de castigo, sino una manera de sentirnos mejor.
“Tenemos que dejar de pensar que cada vez que disfrutamos un postre debemos hacer algo para compensarlo. El bienestar no se construye desde la culpa, sino desde el equilibrio. Puedes disfrutar de tu pan de muerto, compartirlo con tu familia y también dedicar unos minutos a moverte porque te hace sentir bien, no porque tengas que quemar lo que comiste”, explica Dayana Aronovich, cofundadora de U Can.
Quince minutos de movimiento que pueden hacer la diferencia
Mantenerse activo no necesariamente requiere pasar horas en un gimnasio. Las rutinas breves de fuerza, realizadas de forma constante y adaptadas a las capacidades individuales, pueden contribuir al fortalecimiento muscular, la movilidad y una mejor condición física.
Para quienes desean incorporar el movimiento a sus actividades cotidianas, una alternativa es realizar una rutina de aproximadamente 15 minutos con ayuda de una pesa tipo U-Bell, como las que ofrece U Can, que permite trabajar distintos grupos musculares en un espacio reducido.
La siguiente secuencia puede realizarse en casa, siempre que la persona no tenga alguna contraindicación médica y utilice un peso adecuado para su condición física.
1. Activación y calentamiento (3 minutos). Comenzar con movimientos suaves de hombros, brazos, cadera y rodillas, acompañados de una marcha ligera en el mismo lugar. Esto ayuda a preparar los músculos y articulaciones para la actividad.
2. Sentadillas con peso (3 minutos). Sostener la U-Bell frente al pecho con ambas manos, separar los pies a la altura de los hombros y flexionar lentamente las rodillas, llevando la cadera hacia atrás como si se tratara de sentarse en una silla. Realizar de 8 a 12 repeticiones, descansar y repetir según la capacidad personal. Este ejercicio trabaja principalmente piernas y glúteos.
3. Peso muerto con U-Bell (3 minutos). Con la pesa sostenida frente al cuerpo, mantener la espalda en posición neutra y flexionar ligeramente las rodillas mientras se lleva la cadera hacia atrás para bajar el peso de manera controlada. Regresar a la posición inicial y realizar entre 8 y 12 repeticiones por serie. Este movimiento ayuda a fortalecer glúteos y músculos posteriores de las piernas.
4. Remo para fortalecer espalda y brazos (3 minutos). Con las rodillas ligeramente flexionadas y el torso inclinado hacia adelante, sostener la U-Bell y acercarla hacia el abdomen, manteniendo el codo próximo al cuerpo. Se pueden realizar de 8 a 10 repeticiones por brazo, utilizando una superficie estable como apoyo con la mano libre.
5. Estiramientos y recuperación (3 minutos). Terminar con respiraciones profundas, movimientos suaves y estiramientos cómodos para piernas, brazos y espalda. La intención es regresar progresivamente a un estado de reposo.
Es importante realizar los movimientos sin dolor, respetar los tiempos de descanso y recordar que no es necesario completar todas las repeticiones desde el primer día. En personas que comienzan a ejercitarse, incluso una rutina sin peso puede representar un buen punto de partida.
Este tipo de entrenamiento no tiene como propósito eliminar las calorías de un alimento específico. Su valor está en favorecer la fuerza, la funcionalidad del cuerpo y la construcción de hábitos de movimiento a largo plazo.
El bienestar no tiene una talla
Más allá de la actividad física, uno de los principales desafíos es transformar la manera en que las mujeres se relacionan con su cuerpo, particularmente frente a los estándares de belleza que históricamente han vinculado la delgadez con la salud y la aceptación social.
Para Dayana Aronovich, es fundamental que el ejercicio deje de asociarse exclusivamente con la pérdida de peso y comience a entenderse como una herramienta de bienestar físico y emocional.
“En U Can no creemos que las mujeres tengan que hacer ejercicio para estar flacas. Queremos que se sientan bonitas, fuertes, felices y seguras de sí mismas. Que disfruten de su cuerpo y descubran todo lo que pueden hacer con él. No se trata de alcanzar una talla, sino de sentirse bien con una misma”, señala la empresaria.
En este sentido, caminar, bailar, practicar yoga, pilates o realizar ejercicios de fuerza son actividades que pueden incorporarse de acuerdo con los gustos, las necesidades y las posibilidades de cada persona.
Asimismo, es importante recordar que ningún alimento, por sí solo, determina la salud de una persona. El equilibrio alimentario se construye a partir de los hábitos generales y no de decisiones aisladas durante una celebración.
“Nos gustaría que las mujeres disfrutaran más y se juzgaran menos. Que pudieran sentarse a comer un pan de muerto con sus hijos, sus amigas o su familia sin pensar que hicieron algo malo. También que descubran que moverse puede ser un momento para ellas mismas, para desconectarse, recuperar energía y sentirse felices”, agrega Aronovich.
Así, en una temporada que invita a recordar, compartir y mantener vivas las tradiciones, el llamado es a recuperar también el placer de disfrutar sin remordimientos. Porque el bienestar no consiste en dejar de comer lo que nos gusta, sino en aprender a cuidarnos sin dejar de disfrutar la vida.

