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Opinión: Conoce el desarrollo de la vid

Por: Sommelier Ana Cruz. Entre los paralelos 30° y 50° de ambos hemisferios se encuentran las franjas del vino, que cuentan con las características climatológicas
adecuadas para el crecimiento de la vid.

Los climas templados, que se distinguen por no ser ni muy cálidos por su
lejanía del ecuador, ni muy fríos pues también están alejados de los
polos, ofrecen estaciones bien marcadas, con diferencias térmicas entre
el día y la noche.

Estas condiciones permiten que la planta tenga la insolación necesaria para que se desarrolle la fotosíntesis y para que madure su fruto sin llegar a quemarse, al mismo tiempo que durante las noches frescas la planta entre en un tipo de latencia para que descanse.

La latitud de un viñedo define las variedades de uva que se podrán plantar y por ende el tipo de vino que se obtendrá. Entre más cerca del ecuador por acción de la calidez se dan mejor las uvas tintas mostrando sabores de frutos maduros y baja acidez, mientras que al alejarse a tierras más frescas el cultivo de las uvas blancas es más adecuado, aumentando su acidez y los sabores serán de frutos cítricos.

Puede adaptarse la vid hasta cierto punto a otras latitudes como es el caso de México, pero significando un gran reto para los viticultores y enólogos, quienes tendrán que dar cuidados extras a sus viñedos por medio de tecnología (teniendo impacto en los costos) y enfrentarse a problemáticas que pueden poner en riesgo las cosechas.

Para ellos un error puede representar quedarse sin una añada de producción de cada una de sus etiquetas, pero por otro lado, debido a sus condiciones particulares de viticultura pueden obtener características únicas que los distingue como región.

Durante la vida de la vid, su ciclo vegetativo tarda un año. En este periodo pasa por fases que se tienen bien identificadas.

Lloro: Al comenzar la primavera la savia empieza a circular por la planta y al llegar a las heridas de la última poda gotea a través de ellas.
Desborre: Inicia el desarrollo hinchándose las yemas en los tallos, dando lugar a un algodoncillo.
Brotación: Surgen las hojas o pámpanos.
Floración: Aparecen flores hermafroditas que al ser polinizadas cuajan en pequeñas bayas.
Envero: En verano la fruta aumenta de tamaño y alcanza su color final.
Maduración: La uva va perdiendo acidez y acumulando azúcares, desarrollando todo su potencial. Culmina esta etapa cuando se cortan los racimos en la vendimia.
Reposo: Llegando el otoño las condiciones climáticas reducen la actividad de la planta, las hojas cambian de color y terminan por desprenderse. Comienza el invierno y con él la planta entra en estado de letargo o dormancia completando el ciclo, que habrá de reiniciar la siguiente primavera.

Para la vid los veranos y otoños deben ser frescos y soleados, mientras las primaveras e inviernos preferentemente húmedos. Los fenómenos climatológicos indeseables para los cultivos son las heladas primaverales, granizadas en primavera y verano, exceso de calor durante el verano o lluvias torrenciales durante la vendimia.

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