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Opinión: ciudades de concreto y parques del futuro

Por: Elías Rosales. En la medida en que las ciudades crecen, el ladrillo y el cemento se comen los espacios públicos. Es una tendencia irreversible, con todos sus pros y sus contras.

La demanda de inmuebles produce que los espacios verdes y las grandes explanadas vayan perdiendo terreno contra los grandes edificios; y esto se traduce también en la pérdida de espacios urbanos. Para los desarrolladores no hay ley que pueda obligar a pensar en pro de la comunidad y el medio ambiente, pero sí podemos empezar con concientización y pequeños esfuerzos para hacer nuestras ciudades más transitables, ecológicas e innovadoras.

Tenemos una oportunidad única para pagar nuestra “hipoteca social” y ponernos manos a la obra en el rescate de los espacios urbanos. Se trata de ganar poquito menos, o aún mejor, presupuestar pequeños donativos de espacios urbanos para la población.

Las plazas comerciales pueden ser mucho más que pasillos llenos de aparadores y gente de “shopping”, podrían ser espacios que den cabida a parques, a espacios con visión de presente y de futuro. No es una sorpresa que actualmente a las plazas comerciales se va más que a los parques. Éstas se han vuelto un intermedio entre espacios de consumo y puntos de encuentro para la vida social.

¿Qué pasaría si los desarrolladores hiciéramos un compromiso serio con la población para el rescate del espacio urbano?

Restaurantes con terrazas, centros comerciales con árboles, áreas de juegos para niños, áreas culturales, gimnasios al aire libre y andadores podrían transformar los distritos comerciales en auténticas donaciones a las comunidades que luchan día a día por encontrar espacios para la vida social. Los espacios comerciales “creativos” que concentran ejercicio al aire libre, consumo, arte y productividad tienen el potencial de convertirse en la nueva vida “underground” de las ciudades, potenciando el consumo y el emprendimiento.

Todo empieza en el papel, en los planes de desarrollo urbano, las políticas de uso de suelo y, sobre todo, en la mente y pluma de los arquitectos que crean los grandes desarrollos.

Sacrificar un poquito de rentabilidad en la construcción, o mejor dicho, hacer una pequeña donación a la población puede ser la diferencia entre vivir en una ciudad promedio y convertirnos en comunidades que marquen tendencia a nivel internacional en sustentabilidad y calidad de vida.


Estratega de negocios, politólogo aficionado, vocal de la AMII Bajío (Asociación Mexicana de la Industria Inmobiliaria) y socio fundador de Capital C, desarrolladora de inmuebles comerciales y hoteleros.

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