La Liga MX Femenil se encuentra en la antesala de una de las transformaciones estructurales más drásticas desde su fundación en el año 2017. El objetivo de este cambio se basa en reducir la frecuencia de viajes de los clubes y otorgar periodos de descanso mucho más prolongados y adecuados para las futbolistas de las 18 instituciones participantes.
La propuesta contempla la división de los clubes en dos sectores o grupos conformados por nueve escuadras cada uno, un modelo sumamente parecido al utilizado durante la Copa MX Femenil de 2017, torneo que sirvió como preámbulo histórico antes de la creación formal de la liga.
La competencia preservará la disputa de dos fases finales por año futbolístico para definir a las escuadras campeonas de cada semestre.
Grupo A
Tigres
Rayadas
Toluca
Cruz Azul
FC Juárez
Atlético de San Luis
Querétaro
Atlante
Santos
Por su parte, el Grupo B quedó integrado por:
América
Chivas
Pachuca
Pumas
Tijuana
León
Atlas
Puebla
Necaxa
Cada club disputará 14 encuentros durante la fase regular. De ellos, ocho partidos serán frente a los equipos de su mismo grupo, mientras que los seis restantes corresponderán a enfrentamientos intergrupos, permitiendo que todas las instituciones tengan actividad contra rivales del otro sector.
Con la eliminación de la tabla general, ya no serán los ocho mejores equipos del torneo quienes avancen a la siguiente ronda. Sólo los cuatro primeros lugares de cada grupo obtendrán de manera directa su pase a la Liguilla, conformando un cuadro de ocho equipos que disputará la fase de eliminación directa para definir a las nuevas campeonas.
Asimismo, la reorganización permitirá optimizar los gastos de traslado para las instituciones y ofrecer una mejor planeación del torneo, tomando en cuenta los compromisos internacionales de clubes y selecciones.
