La firma Vestiga Consultores identificó en la más reciente entrega de su Monitoreo de Percepciones Empresariales que en más de 75 % de las empresas que operan en México, los principales tomadores de decisión coinciden en que el crimen organizado es la peor amenaza a la seguridad nacional y pública del país. El hallazgo va acompañado de una preocupación igualmente extendida: 67 % de esos mismos líderes considera que las empresas mexicanas no cuentan con controles suficientes para lidiar con el riesgo creciente de ser penetradas por organizaciones criminales.
La percepción de vulnerabilidad no se queda en lo general. En 52 % de las empresas encuestadas, los principales tomadores de decisión admiten que sus propias organizaciones no están suficientemente preparadas para gestionar ese riesgo, ya sea a través de proveedores, clientes, socios nuevos o el pago de extorsiones.
“Es claro que la sensación de estar expuestos al riesgo de eventualmente ser afectados y/o penetrados por las actividades en diversificación continua del crimen organizado es un sentimiento al alza entre el empresariado y los tomadores de decisión en las empresas y eso, en gran medida, está impulsado por las acciones emprendidas por diversas autoridades estadounidenses contra el crimen organizado en México”, señaló Sergio Díaz, socio director de VESTIGA Consultores.
La desconfianza en las instituciones locales refuerza ese panorama. Más de 90 % de los encuestados considera que las estructuras gubernamentales y la clase política en México están “mucho” o “más o menos” penetradas por grupos criminales. En consecuencia, más del 80 % de los tomadores de decisión opina que el combate al crimen organizado debe realizarse en estrecha colaboración con Estados Unidos y otras instancias internacionales. Menos de una de cada cinco empresas cree que esa tarea debe recaer exclusivamente en las autoridades mexicanas.
No hay ingenuidad: todos sabemos que el país carece del entramado institucional suficiente y adecuado para lidiar con un problema de las dimensiones, profundidad y gravedad que tiene el crimen organizado en México, muy probablemente el más poderoso y rico en el mundo. La única salida pasa por la ayuda y colaboración de Estados Unidos y otros países e instancias internacionales. Esa es la visión en las empresas y, creo, pocos podrán estar en desacuerdo con ella hoy”, afirmó Díaz.
Lo que el monitoreo deja en claro es que el empresariado mexicano no está subestimando la amenaza. La está nombrando con precisión, reconociendo sus propias brechas y mirando hacia afuera en busca de soluciones que el entorno institucional interno no parece poder ofrecer por sí solo.
