Por Juan Pablo Aguirre
El acueducto de Querétaro cumple 300 años del inicio de su construcción. Testigo arquitectónico de la historia, se ha convertido en el símbolo de la ciudad, al tiempo de aportar su belleza al conjunto de cualidades que hacen del centro histórico de esta ciudad un patrimonio de la humanidad de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
La obra inició en 1726, y concluyó nueve años más tarde, dotando de agua limpia a los habitantes de la entonces pujante ciudad Novohispana, además de ser la construcción de ingeniería hidráulica más importante del siglo XVIII en la Nueva España.
Si bien en ese entonces el río Querétaro era uno de los afluentes que transportaba el vital líquido a la ciudad, también fue afectado por descargas inadecuadas y contaminación. Por lo que pronto se hizo necesario la llegada de agua para consumo humano desde los manantiales cercanos, por lo que se edificó está importante infraestructura.
Con 74 arcos (más uno añadido posteriormente), este acueducto ha sido parte de la vida cotidiana de Querétaro, estando presente en momentos claves como el virreinato, las conspiraciones de la Independencia nacional, el triunfo de la República y la derrota del imperio de Maximiliano, o en la promulgación de la Constitución de 1917.
Actualmente, su arquería es una de las construcciones más visitadas y fotografiadas de toda la entidad, lo cual atrae a visitantes de diferentes puntos del país; pero también se ha integrado a la modernidad de la ciudad, tal como es el paso a desnivel de la avenida Bernardo Quintana por debajo de algunos de sus arcos.
El acueducto de Querétaro también ha sido un referente para el arte, la cultura o la fotografía. Uno de los primeros billetes hechos por la fábrica de Banco de México (Banxico) tenía grabado un retrato de la corregidora Josefa Ortiz, así como los arcos de este monumento en la parte posterior. Además, es uno de los acueductos más famosos de México, destacando con el de otras ciudades como Morelia, Zacatecas, Tepotzotlán, el del padre Tembleque en Hidalgo, Chapultepec, Naucalpan, entre otros.
Los arcos de Querétaro serán notables para el turismo internacional que visite esta ciudad posterior a la publicación del New York Times que recomienda a esta ciudad como uno de los 52 destinos imperdibles a visitar en 2026 a escala mundial. Es uno de los sitios preferidos por las y los visitantes, quienes además de admirar una joya de arquitectura barroca de cantera rosa, también escucharán leyendas como el amor imposible del Marqués de la Villa del Villar del Aguila y la monja capuchina Sor Marcela.
Si bien el crecimiento urbano hizo que los arcos se ubicaran en la zona céntrica de la ciudad, también se tomaron decisiones que permitieron su incorporación a las necesidades de Querétaro, tal como la construcción de la calzada con ese nombre, con toda la actividad comercial de sus alrededores.
A 300 años del inicio de su constitución, así como a 30 años de ser declarado patrimonio de la humanidad, el acueducto de esta ciudad es motivo de orgullo y de identidad para las y los queretanos.
Es responsabilidad tanto de turistas como de la población cuidarlo y protegerlo, a fin de preservar este legado muchos siglos más.
