Fuentes oficiales como el Coneval y los indicadores analizados por México ¿cómo vamos? detallan que el estado de Querétaro se mantiene consistentemente mejor del promedio nacional al tomar en cuenta las seis carencias sociales de la medición multidimensional; sin embargo, en el municipio de Tolimán la situación es crítica. La pobreza extrema alcanza a más del 70% de la población cuatro o más tipos de carencias, así lo confirmó su alcalde Alejo Sánchez de Santiago, quien clamó por ayuda con los legisladores ante la falta de respuesta del gobierno estatal.
El presidente municipal, señaló que el impacto se da mayormente en la población indígena y en los menores de edad, y en aquellas comunidades recónditas debido incluso a la falta de acceso a la educación, por cuestiones derivadas de obra pública, ya que hay varios puntos donde hacen falta puentes y caminos para poder llegar a los centros educativos.
Asimismo, detalló, hay probreza alimentaria, mirgracion, falta de producción agripecuaria, carencia de vivienda digna, de agua potable, de inexistente drenaje y servicios de salud de calidad. Situaciones que en poco puede solventar la presidencia municipal: apenas algunas pavimentaciones y reencarpetados.
“El rezago es enorme, la verdad quisieramos avanzar más; sin embargo, es lo poquito que podemos avanzar por la parte de obras públicas”, externó.
El alcalde señaló que las familias subsisten gracias a los apoyos sociales que envía el gobierno federal, ya que el presupuesto local no alcanza para generar problemas sociales efectivos, sin contar que el dinero estatal está condicionado y llega a cuentagotas.
“No tenemos contemplado subir el predial, ante esta situación”, indicó.
Y es que, por otro lado, los ingresos por el predial son limitados, ya que la recaudación es precaria y no se puede exigir el pago a los pobladores, ya que no tienen de dónde pagarlo. Aunado a esto es imposible elevar la recaudación por otros servicios.
La migración en búsqueda de mejores oportunidades ha dejado a las familias solas, ya que son mujeres quienes tienen que hacerse cargo de los niños, en tanto, el clima y la falta de agua de riego hace que el campo del semidesierto produzca casi nada.
“Se van a buscar trabajo a otro lado, se van de albañiles, de trabajadores de la construcción y de otros oficios, para poder mandar algo de dinero a sus familias”, señaló el alcalde.
En Querétaro, en general, la carencia va de la mano de la población indígena, así lo confirmaron indígenas ñhañu, quienes además de todo, carecen de transporte, lo que les impide el acceso a las ciudades o a las cabeceras municipales de manera constante, pues tienen que caminar por horas, hasta para ir a la escuela, por lo que los niños han dejado de ir a la escuela.
“Los niños más que nada, que no hay transporte, más que nada. No podemos llevar recaudo al centro para vender. ¿Qué es lo que siembran aquí? -Maiz. ¿Y está creciendo? -No, ‘ora fallaron las milpas? Y cómo se mantienen -Ahí con lo que hay en la casa y con lo que nos mandan los hijos -¿Con cuánto viven al mes más o menos -Casi que con dos mil pesos”, indicaron dos mujeres indígenas.
HAY ESPERANZA…

