Por Abel De la Garza. El puesto de periódicos ubicado en la esquina que forman las avenidas Zaragoza y Guerrero en la ciudad de Querétaro es uno de los 10 puestos que apenas subsisten en el primer cuadro de la ciudad, la mayoría de ellos con más de 50 años de antigüedad.
Don Manuel Sánchez atiende este puesto, tiene 45 años de edad, pero se trata de una herencia familiar y, desde niño, comenzó a vocear. Actualmente ha tenido que diversificar el producto, entre dulces y bebidas, para poder subsistir, ya que dice las ventas son mínimas y la gente ya no lee en papel.
“Se mantiene la venta de algunos periódicos, principalmente de los locales, pero sí ha cambiado mucho lo que es en cuestión de las ventas porque anteriormente había más revista, más variedad y ya han desaparecido algunas editoriales”, indicó Don Manuel.
Hace años, los puestos de periódicos se abrían desde las 6 o 7 de la mañana, ya que la gente buscaba el producto temprano, con el ansia de enterarse de los sucesos y los jardines se rodeaban de personas que, con café en mano, leían revistas y periódicos, incluso muchos, se apartaban por algunas personas que ya los dejaban pagados.
El paso del tiempo en escaparate ha provocado que la tinta de las revistas se haya difuminado y muchas -señaló- ya son viejas. Aun así, se venden, explicó nuestro entrevistado, pero no por lectura, sino por tareas y recortes de escuela; y los periódicos se ocupan para limpiar vidrios.
“A veces, nos hace un poco fuerte la venta de revista pasada porque, por ejemplo, cuando entran a la escuela los niños buscan mucho para recorte y es lo que nos hace fuerte de alguna manera”.
Para nuestro protagonista, las redes sociales y la internet están acabando con este negocio, se ha perdido la emoción de esperar la información al día siguiente y algunos ciudadanos, como Don Baruc, extrañan las revistas, que incluso, se llevaban a leer al baño.
“Yo leía Selecciones, Memín Pinguín y Chanoc”, mencionó Baruc Castillo.
Te puede interesar:
