El mercado de almacenamiento de energía en América Latina está entrando en un período de expansión rápida y sostenida. El reporte Latin America Energy Storage Outlook 2026 de Wood Mackenzie proyecta que la capacidad acumulada crecerá de 2.5 gigavatios (GW) en 2025 a 34 GW para 2035, lo que representa una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 30%. La aceleración de los procesos de licitación, el aumento de vertimiento de energía y una infraestructura de transmisión que no ha sido modernizada son los principales factores que impulsan este crecimiento.
“En América Latina, el mercado para almacenamiento de energía está en expansión; ya es un mercado activo. El número de proyectos en desarrollo está creciendo rápidamente, pero la implementación se estanca sin marcos regulatorios integrales que cuenten con mecanismos claros de remuneración”, señaló Pamela Morales, analista de investigación de Wood Mackenzie.
Chile continúa siendo el líder regional y concentra los proyectos de sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías (BESS, por sus siglas en inglés) más grandes actualmente operativos en Latinoamérica. Los niveles elevados de vertimiento de energía siguen impulsando la inversión en sistemas de mayor duración. Sin embargo, la canibalización de precios en la red del norte del país representa un riesgo emergente, ya que reduce los ingresos por arbitraje a medida que aumenta la incorporación de almacenamiento al mercado.
El mercado mexicano se encuentra en un punto de inflexión impulsado por las políticas públicas. Se espera que los instrumentos de planeación vinculante —incluidos la primera convocatoria de proyectos prioritarios y el esquema mixto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ambos con almacenamiento obligatorio— permitan adjudicar más de 3 GW de capacidad de almacenamiento para 2030.
El mercado de almacenamiento de Brasil está preparado para dar un paso importante. Una licitación específica para baterías, programada para diciembre de 2026, impulsará nuevos proyectos a partir de 2028. Sin embargo, sin mecanismos claros de remuneración, el financiamiento de proyectos seguirá siendo complicado en el corto plazo.
Argentina ha avanzado rápidamente en la creación de un mercado de almacenamiento mediante procesos de licitación. Las rondas recientes adjudicaron en conjunto 1.3 GW de almacenamiento standalone. Se prevé que las operaciones comiencen en 2027, proporcionando un apoyo fundamental a la transmisión eléctrica.
La República Dominicana cuenta con el marco regulatorio más estructurado del Caribe. El requerimiento que exige una capacidad de almacenamiento equivalente al 50% de la capacidad solar está impulsando la implementación a corto plazo, mientras que el gobierno tiene como objetivo alcanzar 500 megavatios (MW) para 2030.
El despliegue del almacenamiento en América Latina sigue estando limitado por la ausencia de mecanismos de remuneración que permitan obtener financiamiento y de marcos regulatorios claros. La mayoría de los mercados no cuenta con una remuneración definida para los servicios auxiliares ni para el arbitraje energético, lo que dificulta demostrar la viabilidad financiera de los proyectos a largo plazo. Las restricciones de financiamiento, los retrasos en los permisos y el número limitado de compradores de energía agravan el desafío.
“Latinoamérica todavía necesita encontrar un equilibrio entre los requisitos y los incentivos para desarrollar el mercado. Los países que establezcan marcos regulatorios con mecanismos de remuneración claros que permitan financiar los proyectos atraerán la inversión necesaria para sostener el crecimiento mucho más allá de la ola actual impulsada por las políticas públicas”, señaló Morales. “La próxima década distinguirá a los mercados que simplemente anuncian capacidad de aquellos que logren implementarla con éxito.”
