Por Rafael Pérez Habib
El 25 de noviembre no nació para llenar agendas ni para cumplir con un acto oficial. Nació de un crimen político que estremeció a un país entero. En 1960 las hermanas Mirabal fueron asesinadas con brutalidad por la dictadura de Rafael Trujillo en República Dominicana, las golpearon las estrangularon y arrojaron sus cuerpos por un barranco.
No eran víctimas anónimas eran mujeres que enfrentaban al poder, y su muerte terminó por acelerar la caída del régimen. Esa es la raíz del 25N no es una fecha simbólica, es una advertencia histórica. En 1999 la ONU convirtió ese crimen en un recordatorio global, hoy más de 170 países lo conmemoran.
La Organización Mundial de la Salud estima que una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual. La CEPAL registra más de tres mil feminicidios al año en América Latina, son datos que retratan una realidad que no admite maquillaje, no son números de campaña, son historias truncas, familias rotas y silencios que nadie quiso escuchar a tiempo.
México vive su propio espejo, el Secretariado Ejecutivo reporta más de diez mujeres asesinadas al día. La violencia aquí no siempre irrumpe con estruendo, a veces empieza en lo más cotidiano, una burla, un no exageres, un insulto disfrazado de broma, una humillación convertida en costumbre. Y también empieza en el silencio de quienes prefieren no meterse.
Esa parte también nos toca asumirla a los hombres, la violencia no solo la comete quien golpea, también la sostiene quien calla. A la par, este país está sostenido por mujeres que cargan con más de lo que se ve. Mujeres que trabajan, que educan, que construyen comunidad, que sobreviven a sistemas que muchas veces no las protegen, mujeres que no esperan reconocimientos, solo esperan respeto.
Ellas son la razón por la que este día no puede convertirse en ceremonia vacía, porque cuando la memoria se vuelve rutina, la conciencia se apaga.
Recordar a las Mirabal no es un protocolo. Es un acto de responsabilidad y la responsabilidad, cuando se asume de verdad, incomoda pero también corrige. #QuéCosa
Rafael Pérez Habib es abogado, comunicador y sobreviviente de cáncer.
Siempre hay algo que decir. Ius Semper Loquitur.
@perezhabib
