Por. Dulio Juárez. Hoy nuestro país está a punto de vivir algo histórico y no hay que decirlo suavemente ya que viviremos una elección judicial, poco transparente, muy confusa y con manos en la masa del gobierno federal en turno, ¿Pero qué papel jugamos nosotros los jóvenes de México? ¿De verdad es importante?

Somos la generación del cambio, la generación con aspiraciones a una nueva política, la generación más numerosa, la misma generación que le sigue dando a la patria esperanza presente. Enfrentamos nosotros los jóvenes una ola de violencia, una carencia de oportunidades, carencia de educación de calidad, sin salud y sin JUSTICIA.
El rumbo de México no puede seguir en manos de un solo grupo o partido político que sigue amenazando y golpeando a sus jóvenes, nos acercamos a una elección judicial crucial para el destino de nuestro México, es más que una simple elección, es la independencia, la legitimidad y la justicia. El peligro de una elección judicial envuelta en confusión y prácticas cuestionables es que puede generar un sistema judicial débil, incapaz de enfrentar la corrupción, la impunidad y las violaciones a los derechos humanos que tanto afectan a México.
Por ello, nosotros los jóvenes debemos ser un factor de cambio, inspiración para las demás juventudes, hoy los jóvenes más que nunca debemos prepararnos, informarnos, cuestionarnos y alzar la voz, atravesamos momentos donde nuestra patria nos necesita, actuemos, entremos en acción y ocupemos lugares donde México nos necesita, hoy viviremos una elección distinta, rara quizá, pero es nuestra responsabilidad en esta elección y en las futuras de nuestro país informarnos y ser responsables.
Las elecciones no son un simple trámite, son el momento en que el pueblo decide quiénes serán los guardianes de sus derechos y su futuro. Por eso, los jóvenes deben ser protagonistas, no espectadores. Investigar, analizar, debatir y exigir claridad en los procesos electorales es la forma más poderosa de evitar que se repitan viejas prácticas de corrupción y manipulación.
Alzar la voz no significa solo protestar, también significa involucrarse: ser parte de movimientos, apoyar candidaturas honestas, exigir transparencia y, sobre todo, votar con conciencia. Cada voto informado es un paso para construir el México que merecen.
El México que viene debe ser el México que los jóvenes construyan, con voz, con poder y con visión. Ellos no solo heredan el país; están llamados a seguir moviendo almas. Por eso, el rumbo de México pertenece a quienes sueñan y trabajan por un futuro mejor: los jóvenes.
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