Para México la celebración del día Mundial del Turismo, que tendrá lugar el 27 de septiembre, está dedicado a la agenda digital para rediseñar el sector, llega a en un momento muy particular ya que durante el primer semestre de 2026 el país recibió 51.1 millones de viajeros internacionales, 7.7% más que en 2025, y 24.5 millones de turistas que pernoctaron, 4.6% más que el año anterior, mientras que la derrama económica sumó 18,781 millones de dólares con un avance de 0.5%, según la Secretaría de Turismo con datos de la Encuesta de Viajeros Internacionales del INEGI. Si bien es cierto que, aunque llegan más personas, el ingreso avanza a otro ritmo, de modo que el valor de cada estancia se produce en un momento concreto y medible, que es el instante en que el huésped llega al hotel.
“El indicador que hoy revisan los directores de hotel en México es cuánto valor deja cada estancia, se trata de una métrica que empieza a construirse cuando el huésped cruza la puerta”, señala Iván Acevedo, Director General en México de Vingcard | ASSA ABLOY. “Una propiedad que resuelve la llegada con fluidez sostiene su tarifa, porque el huésped percibe desde el primer minuto que está en una operación que funciona.”
Experiencia que supera la demanda normalizada
El Caribe Mexicano opera bajo una condición que lo distingue de la hospitalidad urbana, pues la hora de llegada de sus huéspedes es altamente variable. Entre enero y junio de 2026, las llegadas registradas al aeropuerto de Quintana Roo ascendieron a 15.7 millones de pasajeros, de los cuales 14.7 millones pasaron por el Aeropuerto Internacional de Cancún, conectado en junio con 101 ciudades de 26 países, de acuerdo con la Secretaría de Turismo de Quintana Roo. El corte de ASUR a julio eleva la cifra de Cancún a 17.1 millones de pasajeros en siete meses.
Ese caudal aterriza en bloques variables, porque tanto vuelos nacionales como internacionales descargan a cientos de huéspedes que llegan al mismo tiempo a propiedades que en conjunto suman 140,760 habitaciones en 1,481 hoteles en el estado, con 47,386 cuartos solo en Cancún, según el mismo reporte estatal. Se trata de una operación que recibe en tres o cuatro horas lo que una propiedad de ciudad distribuye a lo largo del día, por lo que contar con un ecosistema que automatice la gestión y operación de todo el negocio de hospitalidad es una necesidad.
Además de la variabilidad de la afluencia, existe un factor por demás interesante, pues la aritmética de la industria de la hospitalidad mexicana se volvió más exigente en 2026. La afluencia turística al Caribe Mexicano sumó 10 millones 56 mil turistas en el primer semestre, 2.3% menos que en 2025, mientras que la ocupación promedio se ubicó en 72.9%. En Cancún el indicador osciló entre 83.4% en febrero y 63.8% en junio, indicando una normalización de la demanda, provocando que la tarifa solo pueda sostenerse con la calidad de la experiencia, misma que marca su inicio al cruzar las puertas de la propiedad.
“Cuando los sistemas de una propiedad trabajan por separado, el pico de llegada se convierte en fila”, explica Acevedo. “El o la recepcionista no sabe qué habitación está realmente lista, la asignación se hace a mano y el huésped espera de pie con las maletas. Ese tiempo se convierte en expectativas frustradas que pueden impactar en el renombre del hotel, generando así una acción en cadena que puede conducir a pérdidas efectivas de recursos.”
La operación que absorbe el pico
La respuesta a esta problemática está en que las áreas del hotel compartan una misma capa de información: cuando el control de acceso, las redes, la gestión energética y las plataformas de operación de la propiedad se comunican entre sí, el estado real del inventario deja de reconstruirse a mano.
Bajo esa arquitectura, una habitación se reporta disponible en el momento en que queda lista y la asignación responde a esa disponibilidad real. El acceso digital permite que el huésped entre directamente a su habitación con la credencial en el teléfono, mientras la climatización se activa con la asignación y no cuando alguien abre la puerta. El personal de recepción, liberado del trámite, atiende lo que sí requiere una conversación, generando con ella una experiencia para el viajero mucho más personalizada. Un ecosistema de este tipo articula además los sistemas de terceros que la propiedad ya tiene instalados, de modo que la integración no obliga a sustituir la infraestructura existente.
La relevancia de los ecosistemas integrales crece competitivamente en el país. De acuerdo con el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, México encabezó el crecimiento de Norteamérica en 2025, con un alza de 1.8% en el PIB de Viajes y Turismo, 3.5% en gasto de visitantes internacionales y 6.1% en llegadas, frente a caídas en Estados Unidos y Canadá. El organismo señala que la conectividad, la infraestructura de destino y la experiencia del visitante son los tres frentes que consolidan esa posición.
“México es un país que atrae viajeros competitivamente; ahora el reto está en elevar el valor de cada estancia”, concluye Acevedo. “La tecnología que sostiene esa competencia es la que el huésped nunca ve, la cual tiene como resultado que la operación entera responda como un solo sistema en el momento de mayor exigencia.” Para conocer The Vingcard Solution de Vingcard | ASSA ABLOY y sus seis dimensiones de integración, visita: https://www.vingcard.com
