Por Juan Pablo Aguirre
El día internacional de la felicidad se conmemora el 20 de marzo de cada año mediante la adopción de la resolución 66/281 de la Asamblea General de las Naciones Unidas desde 2012. Este acuerdo es de gran importancia debido a que el organismo considero a la felicidad como parte del bienestar de las personas, y una aspiración legitima en el desarrollo humano. Pese a esta declaración, millones de personas en el mundo no se consideran felices, o bien, este sentimiento puede ser relativo al depender de las percepciones que son tomadas en cuenta.
Incluso, la Universidad de Oxford en coordinación con la Organización de las Naciones Unidas y la encuestadora Gallup realizan cada año el Informe Mundial de la Felicidad, el cual es publicado en marzo de cada año. La versión 2026 será publicada en breve y permitirá analizar avances o retrocesos de las poblaciones de los diferentes países en búsqueda de su felicidad.
Esta medición incluye aspectos que son necesarios para el bienestar de las personas, y que las variables muestran características diferentes en cada país que es analizado.
Entre los elementos que son construidos para realizar este índice destacan 33 indicadores como el Producto Interno Bruto (PIB), confianza entre personas, nivel económico, esperanza de vida saludable, libertad en toma de decisiones individuales, percepción de corrupción tanto del gobierno como de empresas privadas.
En suma, estos indicadores permiten construir un índice que permite comparar el estado de la felicidad en cada país.
El indicador de 2025 refirió que México ocupó la décima posición de 147 países analizados, lo que representó a nuestra nación como el segundo lugar de América Latina, al alcanzar un promedio de 6.979 puntos. Si bien este puntaje tuvo un ligero descenso respecto a la medición anterior, nuestra sociedad mostró que aspectos como emociones positivas o negativas, valoración de la libertad o la benevolencia fortalecen la felicidad de las y los mexicanos. No obstante, aspectos como falta de generosidad, percepción de la corrupción, mejorar el producto interno bruto percápita, apoyos sociales o esperanza de vida saludable son temas que se pueden mejor para contribuir a lograr una mayor felicidad para la población.
En este documento, los diez países que tuvieron los mejores resultados fueron Finlandia, Dinamarca, Islandia, Suecia, Países Bajos, Costa Rica, Noruega, Israel, Luxemburgo y México. En contraste, los 10 peores evaluados fueron: Tanzania, Esuatini, Lesoto, Comoras, Yemen, República Democrática del Congo, Botsuana, Zimbabue, Malawi, Líbano, Sierra Leona y Afganistán.
A escala continental, además de los avances logrados por Costa Rica y México, otros países como Canadá (18 a escala mundial), Estados Unidos (24) y Belice (25) son los cinco mejor colocados en este indicador global. Este resultado es un llamado de atención para las naciones de América Latina y del Caribe, debido a que su población puede aspirar a mejores acciones y políticas públicas que permitan mejorar su calidad de vida.
Alcanzar la felicidad es uno de los propósitos más importantes para las personas. Llegar a ese estado de animo requiere de diferentes factores como estabilidad emocional, superación de la pobreza, pleno empleo, tiempo libre de calidad, relaciones personales y de familia sanas, economía competitiva y estable, medio ambiente saludable, acceso a alimentación, vivienda, educación, solvencia financiera, vida sin violencia, entre otros aspectos.
La felicidad del ser humano debe ser una prioridad tanto para las personas como las instituciones gubernamentales, lo cual será posible mediante acciones que permitan mejores condiciones para realizar las actividades que les den plenitud a todas y todos sus habitantes. Los resultados que el Informe Mundial de la Felicidad 2026 dé a conocer serán de gran relevancia para mejorar las políticas públicas que ofrezcan bienestar y plenitud a uno y cada uno de los seres humanos en todo el mundo de forma general, y de México en particular.
