El dengue no debe medirse solo por los picos epidémicos. Los periodos de aparente calma son, precisamente, la ventana para fortalecer la prevención. Esta fue una de las principales conclusiones del Latam Dengue Forum, organizado por la biofarmacéutica Takeda, que reunió en Cartagena, Colombia, a científicos, especialistas, profesionales de la salud y líderes de opinión de distintos países de la región para analizar cómo fortalecer la respuesta frente a esta enfermedad.
Las conclusiones de este primer foro organizado para abrir la conversación y compartir experiencias en la región, cobran relevancia en un momento en el que el dengue continúa ejerciendo presión sobre las comunidades y los sistemas de salud de toda América Latina. Hasta la semana epidemiológica 32 de 2026, las Américas habían notificado más de 1.5 millones de casos sospechosos y más de 465 mil casos confirmados. En México, hasta esa misma semana, la Secretaría de Salud reporta 4,152 casos confirmados, de los cuales 2,237 corresponden a dengue con signos de alarma y dengue grave.
Aunque estas cifras representan una reducción frente a los niveles del pico de 2024 -cuando en la región registró más de 13 millones de casos y 8,400 muertes- los expertos coinciden en que más que el fin del riesgo, este momento representa una oportunidad para que los países se prepararen antes del siguiente brote.
“La disminución de casos que vemos este año no debe leerse como el final del problema, sino como la oportunidad de prepararnos. La lucha contra el dengue empieza en años como este, justo para que no tengamos un brote. En México, podemos prevenirlo con vigilancia, prevención, información clara y colaboración entre todos los actores, además de seguir impulsando espacios que conecten el conocimiento científico con las necesidades reales de las comunidades”, afirmó la Dra. María de los Ángeles Gutiérrez, Líder del Área Terapéutica de Vacunas de Takeda México.
Para los expertos, más que el fin del riesgo, este momento representa una oportunidad para que los países se preparen antes del siguiente brote:
La ausencia de brotes no significa ausencia de riesgo. El comportamiento cíclico del dengue puede generar una falsa sensación de seguridad cuando disminuyen los casos. Otros factores continúan creando condiciones favorables para la transmisión: como el cambio climático, la urbanización y fenómenos climáticos propios de la región como El Niño.
El perfil de las personas afectadas está cambiando. Aunque en distintos países el dengue continúa afectando de manera importante a niños y adolescentes, a medida que aumenta la proporción de adultos y personas mayores, la enfermedad puede generar una carga creciente en la población cuya edad aumenta la prevalencia de enfermedades crónicas. Este cambio exige adaptar la vigilancia, fortalecer el diagnóstico diferencial y preparar los servicios de salud para atender a una población más diversa.
Ninguna medida aislada es suficiente. El control del dengue exige una estrategia integral que conecte distintas herramientas y responda a las características epidemiológicas, sociales y territoriales de cada país. Esta debe incluir el control del mosquito y eliminación de criaderos, la vigilancia epidemiológica, uso de información climática para anticipar escenarios de riesgo, diagnóstico oportuno, reconocimiento temprano de los signos de alarma, atención clínica adecuada, educación y participación de las comunidades, así como la vacunación como medida complementaria.
La innovación puede acelerar el progreso. La Inteligencia Artificial ofrece oportunidades para mejorar la toma de decisiones y optimizar los servicios de salud al analizar grandes volúmenes de información.[8] Además, los líderes digitales también pueden desempeñar un papel relevante al traducir la evidencia científica en contenidos claros y cercanos, identificar inquietudes de la población y ayudar a combatir la desinformación. Para aprovechar este potencial se requiere una relación más estrecha entre científicos, autoridades sanitarias, profesionales de la salud, comunicadores y creadores de contenido.
La colaboración multisectorial es esencial. El dengue supera las capacidades de una sola institución. Su prevención y control requieren la participación coordinada de gobiernos, sistemas de salud, academia, comunidades, organismos internacionales, líderes digitales y sector privado.
Es claro que la preparación no puede depender del calendario epidémico. Los meses de menor transmisión son el mejor momento para fortalecer la vigilancia, capacitar al personal de salud, mantener el control vectorial y sostener la conversación pública sobre prevención. Anticiparse con evidencia, coordinación y trabajo conjunto entre sectores, ayuda a proteger a las comunidades frente a una enfermedad que, aunque hoy muestre menos casos, no ha dejado de estar presente.
