Por: Elías Rosales. El espectáculo continúa, los aspirantes a dirigir al país han empezado prematuramente a comunicar sus “sueños” y propuestas para la siguiente etapa que enfrentará el país. Un renovado interés de la opinión pública en la vida política del país augura un proceso electoral intenso y competido. Entonces, ¿por qué, como cada 6 años, tenemos el presentimiento de que todo se va a quedar en “propuestas” y sueños?
La diferencia entre sueño y visión está en la estrategia. Cualquiera puede llegar y poner sobre la mesa temas y preocupaciones del interés público, sin embargo el reto es mucho mayor; es la capacidad de proponer realmente un proyecto de país que involucre las voces, necesidades y demandas de cada uno de los actores de una nación, que ya de por sí es compleja.
Más que nunca el país demanda políticos que dejen a un lado la demagogia, diagnostiquen los problemas del país y se enfrenten a la realidad con las riendas en la mano. Este periodo electoral anticipado es un recordatorio de que la política no puede quedarse solo en un discurso; aún y cuando sea un discurso de grandes sueños y propuestas. Hoy, más que nunca, necesitamos una visión congruente e integral del México que podemos construir.
Construir requiere ladrillos y concreto; pero sobre todo cimientos. Requiere fortalecer a las instituciones como el INE y proteger al Poder Judicial. El sueño de las izquierdas y la crítica de la derecha tienen que evolucionar a proyectos de nación reales y realizables que solucionen las problemáticas de los diferentes grupos que integran el tejido social de la nación.
Un sexenio se va tan rápido como llegó, pero los mexicanos seguimos viviendo la realidad donde la inseguridad crece y la política se percibe desde la incredulidad y el desapego. Hoy es el momento de cambiar el juego, aprovechar la tensión y la atención que genera un proceso electoral prematuro para cuestionar el México que llevamos construyendo por más de 200 años.
Esto es sólo un recordatorio de que para millones de mexicanos no importa el político ni el partido, sino que construyamos seguridad para las mujeres, estabilidad para los negocios y crecimiento económico para todos. Lo que importa es tener la madurez para poner al País y a las instituciones por encima de las opiniones personales, aspiraciones políticas y propuestas individuales.
Estratega de negocios, politólogo aficionado, vocal de la AMII Bajío (Asociación Mexicana de la Industria Inmobiliaria) y socio fundador de Capital C, desarrolladora de inmuebles comerciales y hoteleros.
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