Un día antes de que Netflix estrene el documental de Juana Barraza Samperio, apodada la “Mataviejitas”, ingresó al hospital de Xoco en la Ciudad de México y se dio a conocer un amorío con un recluso de nombre Miguel Ángel Quiroz, en pleno penal de Santa Martha Acatitla.
Juana Barraza Samperio, apodada la “Mataviejitas”, fue condenada a más de 759 años y 17 días de prisión por 17 homicidios y dos robos. La luchadora y también conocida como Dama del Silencio hoy ingresó al nosocomio por una fractura de fémur y es una de las asesinas seriales que ha protagonizado escándalos e inspiró un documental periodístico, el cual verá la luz el 27 de julio en la plataforma de Netflix.

Recientemente Excélsior dio a conocer su matrimonio con el también homicida Miguel Ángel Quiroz. La pareja, refiere, contrajo matrimonio a través del programa “Lazos en Reclusión”, esto después de intercambiar cartas y promesas de matrimonio. Sin embargo, después de apenas tres visitas y unos 40 minutos juntos, la Mataviejitas pidió el divorcio.

Su patología ha sido estudiada por muchos expertos, esto después de que Juana estrangulara a 17 mujeres mayores de 64 años de edad entre los años de 2002 y 2006. En algunos ataques, se llegó a hablar de que la víctima sufrió además abuso sexual.
Para asesinar a sus víctimas, Juana Barraza se vestía de rojo y se hacía pasar por trabajadora social o enfermera para ganarse la confianza de sus víctimas, que eran en su mayoría mujeres que vivían solas. Luego, las atacaba brutalmente, usando objetos pesados como martillos, estrangulándolas con cuerdas o incluso con sus propias manos.

Fue arrestada en 2006 y ahí brotó la historia de esta asesina serial. La luchadora en cuadriláteros de bajo mundo provenía de un hogar violento. Su madre alcohólica la canjeó por unas cervezas. Fue violada y embarazada a edad temprana.
De acuerdo con la periodista Bertha Hernández, de la Crónica de Hoy, la vida de la Mataviejitas es una sucesión de abandonos, de pérdidas, de miseria.
Desarrolla una personalidad psicopática. Mal vive de pequeños y malpagados oficios. La lucha libre le da la oportunidad de sentirse bien, poderosa, admirada. Cuando aquellos días han pasado, la pelea diaria por sobrevivir y mantener a sus hijos pequeños la orillan al robo. De los robos, de manera ciega, automática, pasa al homicidio.
Isabel Bueno, encargada del Proyecto de Género de Psicología de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, dio a conocer el perfil psicológico de la mataviejitas, aseguró que Juana Barraza presenta una sociopatía.
Una vez capturada, Juana Barraza Samperio, no mostró remordimientos por el asesinato que cometió. Por el contrario, “tenía un aspecto sereno y seguro”, dijo.

Juana Barraza Samperio, expresó, aparentemente es una persona que tiene problemas con el manejo de su propio nivel de capacidad y de culpa, pero también con algún problema de identidad femenina, ya que “tiene una apariencia viriloide muy marcada”.
La historia de Juana Barraza sin duda conmocionó a México y puso en relieve las deficiencias del sistema de seguridad en el país.
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