México deberá evaluar los impactos ambientales, sanitarios, tecnológicos y económicos antes de recurrir a la fracturación hidráulica como una opción para reducir su dependencia de las importaciones de gas natural, planteó la doctora Margarita Mercedes González Brambila, coordinadora de la Red de Energía y Medio Ambiente de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Durante la Segunda Cumbre de Energía “El nuevo modelo energético mexicano: avances y desafíos”, la académica señaló que alrededor de 80 por ciento de este recurso consumido en el país proviene de Estados Unidos y que poco más de 60 por ciento de ese combustible se destina a la generación eléctrica.
Para la académica, la Cumbre abre una oportunidad para el diálogo con distintos sectores sobre las decisiones en torno al uso o no del denominado fracking o la fracturación hidráulica para alcanzar la soberanía del suministro, un tema que, dijo, afectará a la población en aspectos como salud, contaminación y seguridad en materia de energía. Ante un panorama mundial de conflicto, consideró indispensable que la nación sea autosuficiente en esta materia.
Durante su intervención en el panel, la doctora retomó esta alternativa como una posible vía para aprovechar el gas de lutitas del país y disminuir las compras externas. Estimó que México cuenta con alrededor de 130 billones de pies cúbicos de este recurso, frente a un consumo anual de 3 billones. Sin embargo, precisó que su explotación no es sencilla, pues requiere perforaciones de entre dos mil y tres mil metros de profundidad, así como pozos horizontales y la inyección a alta presión de agua, arena y compuestos químicos para fracturar la roca.
La investigadora de la UAM alertó que el agua de retorno puede contener contaminantes, sales, metales pesados y sustancias radioactivas del subsuelo, por lo que su tratamiento, reutilización o disposición final incrementa los costos del proceso. Añadió que explorar esta opción exigiría emplear las mejores tecnologías disponibles y atender las implicaciones ambientales y de salud; además, propuso ampliar la capacidad de almacenamiento de ese combustible como una medida para fortalecer el abasto.
González Brambila, fundadora de la Academia Mexicana de Energía A.C., participó en el conversatorio Hidrocarburos, adaptación, evolución y modernización, realizado en el Club 51 de la Torre Mayor, donde autoridades y especialistas analizaron distintas perspectivas sobre el futuro de esta industria.
En el resto del conversatorio se abordaron los retos regulatorios, financieros y de infraestructura para mejorar esta industria. La mesa fue moderada por Jessyca Cervantes, presidenta y CEO de Energía Hoy, y contó con la intervención de la diputada Rocío Abreu Artiñano, presidenta de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados; Elizabeth Mar Juárez, directora general del Instituto Mexicano del Petróleo; Merlín Cochran, director general de la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos, y Alejandro Peón Peralta, presidente del Comité de Distribución de la Asociación Mexicana de Gas Natural.
El subsecretario de Electricidad, doctor José Antonio Rojas Nieto, puso en contexto el panorama que enfrenta la industria y afirmó que opera bajo “un nuevo marco legal con 11 leyes”. Asimismo, mencionó que se prepara una convocatoria para instalar “4 mil megawatts, al menos, de almacenamiento”. Agregó que el gobierno busca alcanzar en 2030 una participación de 38 por ciento de energías renovables y nuclear.
La mesa, titulada Electricidad para un presente y futuro de demanda creciente, abordó las necesidades para aumentar la generación, transmisión y distribución eléctrica ante el incremento de la demanda. La conversación incluyó la planeación de nuevos proyectos, el financiamiento, la coordinación entre los gobiernos federal y estatales, la eficiencia y justicia energética y la incorporación de fuentes limpias.
Esta actividad reunió a la senadora Olga Patricia Sosa Ruiz; Silvia Morimoto, Representante Residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México; Daniel Sada González, Director General en la Agencia de Energías Renovables de Nuevo León; Enrique Rubio León, Director General de la Agencia de Energía del Estado de Jalisco; Miguel Robles Pérez, director del Instituto de Energías Renovables de la UNAM, así como integrantes del ámbito privado.
El Embajador de Brasil en México, Nedilson Ricardo Jorge, dirigió unas palabras al público y sostuvo que la seguridad y la transición en esta materia “no deben entenderse como objetivos contrapuestos”. Expuso que la experiencia brasileña en renovables y biocombustibles puede enriquecer la cooperación con México y subrayó que el memorándum de entendimiento entre Petrobras y Pemex abre oportunidades para el intercambio técnico entre ambos países.
