En mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una fecha dedicada a generar conciencia sobre esta enfermedad que, aunque no es la más frecuente entre las mujeres, sí representa uno de los mayores retos en salud debido a su detección tardía y elevada mortalidad.
El cáncer de ovario es una enfermedad que se origina en los tejidos de los ovarios, órganos del sistema reproductor femenino responsables de la producción de óvulos y hormonas. Aunque no es el tipo de cáncer más frecuente en mujeres, sí representa uno de los más desafiantes debido a que, en muchas ocasiones, se detecta en etapas avanzadas.
En México más de cinco mil mujeres fueron diagnosticadas con cáncer de ovario durante el 2022 y cerca de 3 mil 400 fallecieron por esta causa, lo que refleja la necesidad de fortalecer la información y la visibilidad sobre este padecimiento.
Este cáncer se trata de un crecimiento anormal de células en los ovarios que puede extenderse a otras partes del cuerpo. Diversos elementos pueden aumentar la probabilidad de desarrollar cáncer de ovario, entre los factores de riesgo se encuentran:
Edad avanzada, especialmente después de la menopausia
Antecedentes familiares de cáncer de ovario, mama o colon
Mutaciones genéticas heredadas
Inicio temprano de la menstruación o menopausia tardía
No haber tenido embarazos
Algunas condiciones hormonales o reproductivas
El cáncer de ovario puede presentar síntomas poco específicos, lo que dificulta su identificación temprana. Entre los más comunes se encuentran:
Distensión o hinchazón abdominal persistente
Dolor pélvico o abdominal
Sensación de saciedad rápida al comer
Necesidad frecuente o urgente de orinar
Cambios en los hábitos intestinales
Fatiga o pérdida de energía
El cáncer de ovario es una enfermedad silenciosa que requiere mayor visibilidad. Informarse sobre sus características, factores de riesgo y síntomas es un paso esencial para favorecer su detección oportuna y mejorar las oportunidades de diagnóstico temprano.
