Por Juan Pablo Aguirre
El mundial de fútbol 2026 está a tres meses de celebrarse, en la que tres ciudades de nuestro país -Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey- serán sedes de algunos de los duelos.
Pese a los preparativos para recibir aficionados, jugadores, directivos y profesionistas de los medios de comunicación de distintas partes del mundo, nuestro país enfrenta diferentes problemas sociales que serán visibles por la cobertura mediática.
La crisis de las personas desaparecidas quizás sea el principal problema de seguridad pública a escala nacional en esta época. Al respecto, familiares y activistas han manifestado su interés de protestar el día de la inauguración, a fin de visibilizar esta grave situación. Aunado a lo anterior, diferentes brotes de violencia en distintas regiones del país también es una amenaza a la paz comunitaria, lo cual requiere de grandes resultados de las fuerzas de seguridad, a fin de brindar entornos seguros para que las personas puedan realizar sus actividades.
Otras conductas ilegales como extorsiones, venta de boletas falsos, fraudes, faltas cívicas, posibles riesgos de violencia entre aficionados, entre otros posibles delitos, son amenazas para la integridad de las personas y su patrimonio. Por lo que las fuerzas de seguridad pública deben preparar acciones de prevención y vigilancia, a fin de evitar afectaciones de este tipo.
Las grandes urbes del país que serán sedes mundialistas en 2026 enfrentan problemas ambientales como contaminación, con riesgos de que existan indicadores de concentración que puedan estar en los rangos de una contingencia. En tanto, el tiempo de traslado por el tráfico vehicular, las deficiencias en el transporte público, o las obras inconclusas son retos para la movilidad en estas ciudades.
Las ciudades donde se celebrarán partidos de la copa mundial de fútbol 2026 también tienen en común una desventaja en la conectividad de vuelos procedentes de otros continentes, en comparación con las rutas aéreas que arriban a los aeropuertos de Estados Unidos o Canadá. Si consideramos que este es el primer mundial de la historia en que se juega en tres países, además de las distancias considerables entre las urbes sedes, la movilidad de aficionados, organizadores, medios de comunicación y demás personas será un desafío que resolver.
La llegada de turistas y personas que participarán en la logística del mundial representa una población flotante que requerirán de servicios como acceso al agua, electricidad, uso de infraestructura urbana, médicos y hospitales, entre otros recursos. La sustentabilidad para atender estas necesidades aunada a la población requerirá de un doble esfuerzo por parte de las autoridades administrativas y gubernamentales de estas ciudades.
Las ciudades referidas tienen riesgos en materia de recursos naturales, tales como inundaciones, terremotos, incendios, entre otros. Si bien hay trabajo en materia de protección civil que pueden mitigar los riesgos, tal como rutas de emergencia, mapas de riesgos, la alerta sísmica de la Ciudad de México, entre otros adelantos; también será fundamental las labores que realiza el personal de emergencia como bomberos, servicios médicos, policía o fuerzas armadas en caso de que se presentará un fenómeno de este tipo.
La llegada de miles de turistas y aficionados también impactarán en el hospedaje y la producción y transportación de alimentos. Si bien estas ciudades tienen diferentes tipos de turismos, las personas que trabajan en dichos sectores realizarán grandes esfuerzos para cubrir estas necesidades durante los días en que se celebrará la Copa del Mundo de Fútbol 2026.
Ante todos estos desafíos, el factor humano será la solución más importante para brindar seguridad, movilidad, alimentación, hospedaje y todos los requerimientos que tengan las y los aficionados que visitaran nuestro país. La buena anfitriona y la calidad en el servicio que brinden las y los trabajadores mexicanos será esencial para crear grandes momentos en el próximo verano.
