Los beneficios laborales están cambiando. Edenred Benefits identifica una evolución hacia esquemas más flexibles y personalizados, impulsada por una fuerza laboral en la que conviven distintas generaciones, estilos de vida y necesidades. Para las empresas, esto implica revisar modelos que durante años ofrecieron prácticamente las mismas opciones para todos los colaboradores.
De acuerdo con el estudio Tendencias de Recursos Humanos 2026 de OCC, 77% de los trabajadores en México considera que las empresas deben priorizar beneficios flexibles, además de salarios competitivos.
El salario sigue siendo un factor central, pero ya no es el único elemento que los colaboradores consideran dentro de su propuesta de valor. Aspectos relacionados con bienestar, flexibilidad y calidad de vida están ganando relevancia y obligan a las áreas de Recursos Humanos a entender mejor qué necesitan sus equipos.
“Durante mucho tiempo los beneficios para empleados se entendieron como una prestación adicional al salario. Hoy las organizaciones entienden que hay una conexión directa entre los resultados del negocio y el bienestar del empleado”, señala Milagros Nadal, Country Manager Benefits de Edenred México.
Uno de los retos está en la diversidad de las propias organizaciones. Las prioridades de una persona que inicia su vida laboral pueden ser distintas a las de alguien con hijos o a las de un colaborador que se encuentra en otra etapa profesional. Bajo esta realidad, un mismo paquete de beneficios difícilmente tiene el mismo valor para toda la plantilla.
Desde la experiencia de Edenred Benefits, cuatro factores están tomando mayor relevancia en el diseño de estos esquemas: personalización, flexibilidad, bienestar y digitalización. Esto supone ofrecer alternativas que respondan mejor a distintos perfiles, pero también facilitar su administración para las empresas.
“Hoy no se trata solamente de dar soluciones que abonen al bienestar financiero y a la calidad de vida del empleado. También tiene que ver con cómo damos a Recursos Humanos soluciones que faciliten su gestión, que sean fáciles de administrar, autónomas para el empleado, flexibles y fáciles de utilizar”, explica Nadal.
La tecnología también está modificando la experiencia. Por un lado, permite que los colaboradores tengan mayor autonomía para consultar y utilizar sus beneficios; por otro, facilita que Recursos Humanos pueda administrar diferentes soluciones sin sumar complejidad a su operación.
Esta evolución también está cambiando la pregunta que las empresas deben hacerse antes de incorporar un nuevo beneficio. Más que sumar opciones, el punto de partida es entender qué necesidad busca resolver y qué objetivo de negocio puede apoyar.
“Lo importante es entender qué vamos a resolver en cuestión de necesidades del empleado y, por otro lado, qué objetivo de negocio pasa a cubrir a partir de la generación de este valor”, afirma Nadal.
En un mercado donde atraer y conservar talento sigue siendo una prioridad, los beneficios forman parte de la propuesta de valor al empleado. El reto para las organizaciones ya no está únicamente en ofrecer más, sino en construir esquemas que sean relevantes para las personas y, al mismo tiempo, sencillos de gestionar.
Para Edenred Benefits, la tendencia apunta hacia modelos con mayor capacidad de adaptación, donde los beneficios puedan acompañar distintas necesidades y momentos de vida, sin perder de vista el objetivo de generar valor tanto para el colaborador como para la organización.
