El dinero se mueve cada vez más rápido pues los pagos en tiempo real ganan terreno, la inteligencia artificial comienza a formar parte de procesos centrales y la automatización está cambiando la manera en que las empresas gestionan sus operaciones financieras.
En Latinoamérica, estas transformaciones actualmente ocurren al mismo tiempo, provocando un nuevo desafío para las empresas, pues además de incorporar una nueva tecnología, ahora les exige contar con una infraestructura capaz de evolucionar al mismo tiempo que los medios de pago, los sistemas, los mercados y las expectativas de sus clientes cambian.
En América Latina y el Caribe, los pagos inmediatos pasaron de 620 millones de transacciones en 2017 a 79.8 mil millones en 2024, siendo esta vez cuando superaron por primera vez el volumen de pagos con tarjeta en los países analizados. En México, 77% de las fintech ya utiliza inteligencia artificial, 45% la integra en procesos core y productos y 27% opera bajo modelos AI-First.
Antonio Rolando, CEO y fundador de Kashio, esta evolución obliga a mirar más allá de la tecnología que el usuario ve al momento de realizar un pago, explicó que México ha dado un alza enorme en manejo de pagos digitales y desde el año 2017 (cuando sólo se utilizaba un 2.7% de pagos digitales, se tiene en la actualidad un 45%), con expectativa de aumentos sus porcentajes y en un momento alcanzar las cifras de los líderes mundiales que ronda el 90%, porcentaje que se espera se alcance a fines de esta década.
Añadió que si bien se ha crecido, no se tiene porcentajes de otras nacionales, es por diversos factores como es la desconfianza de las personas para otorgar sus datos financieros en el ámbito digital. Aunado a que el manejar recursos en la banca online pide que los negocios dejen la informalidad y entren a los esquemas de impuestos.
“Aumentar los esquemas de pagos financieros en línea es una responsabilidad de todos, desde gobiernos, empresas y usuarios, con leyes y nueva educación financiera. Sin olvidar, los esquemas de ciberseguridad. Así como establecer menor burocracia, APP y fintech”, dijo.
“El reto ya no es adaptarse a un solo cambio. Las empresas están enfrentando varias transformaciones simultáneamente y necesitan una infraestructura financiera que pueda evolucionar con ellas, sin reconstruir su operación cada vez que aparece una nueva necesidad.”
La digitalización, por su parte, también ha traído una paradoja. A medida que aparecen nuevas posibilidades tecnológicas, las empresas necesitan integrar más capacidades que van desde el movimiento de dinero, conciliación, automatización, seguridad, prevención de fraude, compliance hasta conexiones con diferentes actores financieros. “También no debemos olvidar que las empresas pequeñas y medianas que no apuesten a los pagos digitales están en riesgo de perder competitividad, en un mercado, donde los jóvenes, en especial, gustan de ya no manejar recursos monetarios en físico”.
Además de que para crecer, necesitan seguir destinando talento e inversión a aquello que realmente diferencia su negocio, lo que trae consigo una decisión cada vez más relevante para los equipos tecnológicos, en la que hay que elegir qué capacidades conviene desarrollar internamente y cuáles pueden apoyarse en infraestructura especializada.
Abundó que también se debe contemplar el papel de la Inteligencia Artificial que puede aumentar la desconfianza de las personas para usar la banca digital, debido a que se pueden falsificar las claves y accesos a este ámbito. Situación que igualmente, puede apoyar a una mayor eficiencia de los pagos digitales. Si bien se espera que continúen llegando más empresas financieras al país, mientras no se registren cambios en leyes no se crecerá a la velocidad esperada”.
“La ventaja no está en construirlo todo. Está en saber dónde especializarse y con quién”, señala Rolando, enfatizando una de las ideas que abordará durante su participación en FINNOSUMMIT México 2026.
En este escenario, la orquestación de pagos deja se convierte en parte de una arquitectura más amplia en la que el reto es conectar y automatizar el ciclo financiero, es decir, desde cobrar y conciliar hasta gestionar y pagar, sobre una base que permita incorporar nuevas capacidades conforme evoluciona el negocio.
En Kashio, durante 2026, 80% del código de sus proyectos contó con asistencia de inteligencia artificial y su ciclo de release pasó de dos semanas a una. En el desarrollo de integraciones bancarias, la compañía utiliza IA para asistir tareas que pueden pasar de requerir horas a resolverse en minutos.
El horizonte apunta hacia operaciones financieras progresivamente más inteligentes y autónomas, capaces de avanzar de la automatización al análisis y, eventualmente, a la toma y ejecución de determinadas decisiones.
La visión tecnológica de Kashio parte de integrar el ciclo financiero de punta a punta a través de tres capas. La primera reúne las operaciones financieras, desde cuentas por cobrar y cuentas por pagar hasta tesorería y liquidez. Le sigue una capa de inteligencia y orquestación, que incorpora múltiples canales, conciliación, automatización, ruteos inteligentes, datos y analítica, fraude y compliance. Finalmente, una capa de infraestructura concentra arquitectura de banca abierta, seguridad, integraciones, flexibilidad y escalabilidad.
La compañía señala que actualmente más de 500 empresas trabajan con Kashio en diferentes industrias y niveles de complejidad. En casos internos de clientes, reporta resultados como 42% de tiempo ahorrado en conciliación y aplicación de pagos, 88% de reducción de costos operativos mensuales en una operación de lending y un incremento de 30% en efectividad de cobranza mediante automatización.
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