Las ventas al menudeo de vehículos pesados eléctricos crecieron 277.8% anual en julio de 2026, aunque su participación fue de apenas 0.71% del mercado, frente a 97.6% de las unidades a diésel. Esta evolución se da en un contexto de contracción del mercado de vehículos pesados nuevos, en el que las empresas transportistas y los negocios enfrentan el reto de equilibrar costos, capacidad operativa y alternativas tecnológicas, de acuerdo con cifras del INEGI retomadas por la AMDA.
En julio se comercializaron 3,043 vehículos pesados nuevos al menudeo, una disminución de 9.9% respecto al mismo mes de 2025. Sin embargo, las ventas de tractocamiones aumentaron 5.1% anual, lo que refleja un comportamiento distinto entre los segmentos del mercado. Ante este panorama, transportistas y pequeños negocios consideran factores que van más allá del precio de adquisición, como el consumo de combustible, el mantenimiento, el financiamiento, la disponibilidad de refacciones y la capacidad de carga.
En este escenario, los vehículos seminuevos también forman parte de las alternativas para renovar o ampliar las flotas, al ofrecer distintas opciones de adquisición según las necesidades y posibilidades de cada operación. El financiamiento es otro elemento relevante para el acceso a vehículos: durante 2025 se financiaron 1,105,326 vehículos ligeros nuevos y seminuevos, 6.3% más que en 2024. De ese total, 153,009 fueron seminuevos, con un crecimiento anual de 3.4%, de acuerdo con la AMDA, con información de JATO Dynamics. Aunque estas cifras corresponden al segmento de vehículos ligeros, muestran la relevancia del crédito en las decisiones de adquisición del mercado automotor.
Por otra parte, la transición hacia nuevas tecnologías de propulsión también se observa en el mercado de vehículos ligeros. Entre enero y julio de 2026 se comercializaron 112,313 unidades híbridas y eléctricas, 46.5% más que en el mismo periodo de 2025. Estas tecnologías representaron 12.7% del mercado de vehículos ligeros, de acuerdo con cifras del INEGI retomadas por la AMDA. Para el transporte comercial, la incorporación de vehículos eléctricos implica evaluar aspectos específicos de cada operación, como la autonomía, la infraestructura de recarga, las características de las rutas y el costo total de operación.
“Estamos ante un mercado que está evolucionando hacia una movilidad comercial más flexible y diversificada. La renovación de flotas, el acceso a financiamiento y la incorporación gradual de nuevas tecnologías están llevando a empresas y transportistas a evaluar sus opciones no sólo por el tipo de vehículo, sino por su impacto en la operación, los costos y las necesidades específicas de cada ruta”, señaló Alfredo Amador, director general de Grupo Panamotors.
La evolución del mercado plantea distintos escenarios para las empresas y los transportistas independientes, quienes deben considerar las condiciones de sus operaciones al decidir entre vehículos nuevos o seminuevos, opciones de financiamiento y distintas tecnologías de propulsión. En este contexto, la diversificación de alternativas permite analizar las necesidades de cada flota y definir estrategias de adquisición acordes con sus objetivos operativos.
