Por: Edgar Laguna C. A casi dos décadas del estreno original, “El diablo viste a la moda 2” llega a la pantalla grande este 30 de abril, retomando una de las historias más icónicas del cine contemporáneo ligado al mundo de la moda. La película busca reconectar con el público que convirtió a la primera entrega en un referente cultural, al tiempo que intenta adaptarse a los cambios de una industria que ya no es la misma.

La cinta marca el esperado regreso de Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci, quienes retoman sus icónicos personajes con una naturalidad que aporta continuidad y coherencia a la historia. En el caso de Hathaway, continúa luciendo espectacular, proyectando una imagen atractiva, elegante y sofisticada que refuerza su evolución dentro del universo de la moda. Por su parte, Streep vuelve a brillar como la implacable Miranda Priestly, reafirmando su presencia dominante en pantalla y recordando por qué su personaje se convirtió en uno de los más memorables del cine.
Uno de los grandes aciertos de esta segunda entrega es, sin duda, su propuesta visual. El vestuario vuelve a ocupar un papel central, ahora nuevamente bajo la dirección de la reconocida diseñadora Molly Rogers, quien logra construir una narrativa estética que acompaña y, en muchos momentos, supera a la historia misma. Cada atuendo refuerza el tono de la película y mantiene viva la esencia que hizo famosa a la franquicia.

Además del elenco original, la película incorpora nuevas figuras que enriquecen el universo narrativo, como Kenneth Branagh, Lucy Liu, Justin Theroux, B. J. Novak, Pauline Chalamet, Patrick Brammall y Caleb Hearon, quienes aportan nuevas dinámicas a la historia y reflejan la transformación generacional dentro de la industria.
Uno de los puntos más interesantes de la secuela es su intención de retratar el momento actual del mundo editorial. La historia aborda temas como el declive de las revistas impresas, el impacto de lo digital y las nuevas formas de ejercer poder en la industria de la moda y los medios. Este enfoque contemporáneo intenta darle relevancia a la trama dentro del contexto actual, mostrando a personajes que luchan por mantenerse vigentes en un entorno cambiante.
Sin embargo, pese a estas intenciones, la película no alcanza la misma fuerza emocional ni narrativa que la entrega original. La historia se percibe menos sólida, con una menor tensión dramática entre los personajes y una evidente dependencia de la nostalgia como motor principal. A esto se suma un enfoque más visual que narrativo, donde la estética, aunque destacada, no siempre logra sostener por completo el desarrollo de la trama.
Aun así, la cinta consigue funcionar como una experiencia entretenida, especialmente para los seguidores de la primera película, quienes encontrarán múltiples guiños y momentos que apelan directamente a la memoria colectiva del público.
Uno de los elementos que más ha llamado la atención es la participación especial de Lady Gaga, una de las figuras más influyentes del pop en Estados Unidos. Reconocida por su estilo único, su presencia escénica y sus impactantes vestuarios, su aparición suma un atractivo adicional que conecta perfectamente con el universo visual de la película. Para quienes disfrutan del mundo del glamour y la moda femenina, la cinta resulta especialmente atractiva, ya que permite apreciar el desarrollo de pasarelas a nivel internacional y el estilo que define a la industria.
Para los fanáticos en la Ciudad de México, la experiencia va más allá de la pantalla. Ya sea que estés de visita o vivas en la ciudad, en Plaza Toreo se ha instalado un set inspirado en la película, donde podrás disfrutar de pasarelas y diversas actividades relacionadas con el estilo y la imagen, recreando el universo de esta icónica historia y permitiendo al público sumergirse, aunque sea por un momento, en el mundo de la moda que define a esta saga.
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